Historia

“Apuntes para una Historia de Pinar del Río”: un regalo a la Patria chica

Por Yoandy Izquierdo Toledo

 

“Un pueblo se hace y se deshace dejando testimonios.”

Virgilio Piñera

 

Presentación en Pinar del Río, el 1ro de noviembre de 2012

“Apuntes para una Historia de Pinar del Río” es hoy, tras un arduo trabajo de casi un lustro en manos de revisores y como premio a la obra de toda la vida de su autor Wilfredo Denie Valdés, un regalo para todos los pinareños de la Isla y de cualquier rincón del mundo. Bajo el sello de Ediciones Convivencia (que suma otros tres títulos: “Proyecto de pensamiento económico para el futuro de Cuba”-2008, “Cuba: hora de levantar cabeza”-2009, “El daño antropológico y los Derechos Humanos en Cuba”-2009) aparece esta nueva manera de tender puentes de mano de la historia, de llenar vacíos a pesar de las distancias, de espantar olvidos al rememorar lugares perdidos en la mente, pero que resucitan a la vista con tan solo contemplar una imagen deshecha en lo más recóndito de nuestra existencia. Es el humilde aporte de estos hijos de la cola del caimán que, tejiendo convivencia entre las dos orillas, se proponen avivar la cubanía y cumplen el legado del Beato Papa Juan Pablo II quien, al sobrevolar nuestra Diócesis el 21 de enero de 1998, dijo sobre la riqueza que son los valores espirituales: “están llamados a conservar y transmitir a las generaciones futuras para el bien y el progreso de la Patria.”

En el año 1947 el Dr. Juan Francisco Sánchez hacía una valoración de la realidad pinareña por aquella época: Muchos años, cientos de años, siempre. Pinar del Río vivió con la pesadumbre de las digestiones oficinescas, con la pesadumbre de vivir, recostado a las márgenes del Guamá y arrullado con la canción de los pinos. Peor: ni el recuerdo del cacique heroico, ni la rebeldía del pino agreste, le daba ánimos para la lucha y para el trabajo. Una piedra enorme había en el camino de su vida. Allá en el horizonte la esperanza, la fe, pero en el largo camino la sombra de la piedra enorme. No había fe, no podía haber esperanza, pero sí mucho dolor de vivir. Y es que el panorama de la entonces provincia de Pinar del Río en los años 40 impactaba tristeza por el descuido y la miseria reinante, tanto así que la ciudad fue llamada “La Cenicienta”. Pero como expresara el distinguido escritor Emeterio Santovenia, miembro de la Academia de Historia y quien asumiendo un compromiso cívico con Pinar del Río, escribió innumerables artículos sobre nuestra ciudad:a mayor capacidad para comprender y dominar los embarazos de la vida común, correspondió en Vueltabajo mayor inclinación a desarrollar iniciativas altruistas. Wilfredo Denie Valdés y el equipo que trabajó en la realización de este libro comprendieron, que es menester de todos aunar voluntades, trazarse propósitos y organizar entusiasmos para que iniciativas ciudadanas como esta puedan dar, a tiempo, sus frutos. El autor nació en Pinar del Río en 1926. Es periodista y Licenciado en Historia. Se desempeñó como historiador de la ciudad durante mucho tiempo y ha sido colaborador permanente de las revistas Vitral (www.vitral.org) y Convivencia (www.convivenciacuba.es). Sus artículos y reseñas históricas han sido publicados también en órganos de prensa locales, pero hasta la fecha su intento por recopilar, en un volumen único, el inmenso patrimonio que posee, había sido en vano. A sus 86 años ve la luz este recorrido imaginario por la tierra de Vueltabajo, como le llama en su nota a la edición titulada “Recordar es volver a vivir”.

El libro consta de 530 páginas, dividido en cinco partes que reúnen, organizadamente, más de 200 artículos, 170 imágenes y 70 tablas, relacionados con Raíces, Religión, Economía, Cultura y Política. El prólogo estuvo a cargo de Dagoberto Valdés Hernández y nos habla de la historia como lección para el futuro, presentándonos en esta ocasión un libro como ofrenda de todos los pinareños a su terruño querido y un fruto de la contribución de todos los vueltabajerosque con este aporte quieren mantener viva la llama de pertenencia, el orgullo de ser pinareño y el legado que debemos dejar a todos los que, a su tiempo, les tocará la noble y ardua tarea de reconstruirCuba desde abajo. Aparecen también en sus páginas, a manera de epílogo inacabado (porque la historia continúa y tocará a las nuevas generaciones sistematizarla y enseñarla) el resumen de la labor de tres iniciativas ciudadanas que no podrían faltar en una Historia de Pinar del Río. Ellas son: el Comité “Todo por Pinar del Río”, el Centro de Formación Cívica y Religiosa con su revista Vitral y el proyecto y la revista Convivencia.

“Apuntes para una Historia de Pinar del Río” fue presentado el jueves 1ero de noviembre, al filo de las siete de la noche, al unísono, en la Casa Bacardí, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos, de la Universidad de Miami, por parte de los pinareños de la Diáspora y junto al Muro de Convivencia en Pinar del Río, por parte de los pinareños que trabajaron en el diseño y realización del libro, su autor y algunos invitados. En Miami el panel estuvo integrado por el Dr. Omar Vento como moderador y los panelistas Marcos Antonio Ramos, Dr. en Historia y Teología, Wilfredo Cancio Isla, Dr. en Ciencias de la Información y Belisario Pi Lago, poeta, ensayista y profesor pinareño, fundador de la revista Convivencia.

En Pinar, la sencilla pero vívida presentación y el intercambio familiar con el autor fueron iniciados con el himno de la provincia, del cual también aparece la historia en las páginas del libro. Denie, muy emocionado y con lágrimas en los ojos como un niño cuando recibe el regalo más preciado, agradeció de manera especial a todos los que hicieron posible que esteacervo de nuestra querida provincia viera la luz y a Dios por permitirle vivir todos estos años en servicio de la historia local. Todos los presentes en Pinar del Río expresaron sus palabras de agradecimiento y felicitación por tan merecida y necesaria obra. Unos, recordaron cada uno de los lugares antiguos, los personajes inolvidables de la vida pinareña, la realidad política y sociocultural de épocas pasadas; otros agradecieron, por medio de este libro, la oportunidad de contar con una memoria que les permita conocer aspectos que no tienen ningún referente en los archivos institucionales de la provincia. Y hasta hubo quienes, tras la aclaración del autor resaltando que solo son unos apuntes, expresaron que si son unos apuntes, entonces son los más completos con los que se cuenta hasta la fecha. El diálogo ameno y las sabias palabras del autor, hicieron del libro una invitación a conocer Pinar del Río desde dentro, desde la pluralidad ciudadana, de mano de unas páginas escritas con humildad por un pinareño que supo nutrir su obra con la savia que mana de otros historiadores y coterráneos, es decir, una historia con todos y para todos.

En las palabras finales, el director de Convivencia expresó que esta nueva ofrenda en el altar de la Patria, constituye, como dice el lema de la revista, otro umbral para la ciudadanía y la sociedad civil en Cuba y un signo de esperanza en las generaciones más jóvenes para las cuales no solo debe ir dirigida la obra, sino con quiénes se debe trabajar y contar, como ha sucedido con la edición y revisión de “Apuntes para una Historia de Pinar del Río”. Antes de concluir la velada Wilfredo Denie recibió a nombre del proyecto y la revista Convivencia, y de manera muy especial de parte de uno de sus hijos, una pieza realizada en mármol de Pinar del Río que consiste en un libro abierto con una pluma encima de sus páginas; símbolo perfecto para un padre que ha dedicado toda su vida a ser el albacea de tanta información valiosa y que, todavía a sus 86 años, aparece entre nosotros con el amor y el espíritu del primer día, con el ímpetu de continuar escribiendo para todos, como lo indica esa pluma dispuesta a continuar por mucho tiempo viva. Tampoco faltó un momento para otras manifestaciones del arte, esta vez, Maikel Iglesias, poeta y médico pinareño, interpretó una obra suya acompañada con la flauta y leyó “Un agosto implacable”, poema escrito por él, que devino perfecto para la ocasión y con el cual todos los allí presentes nos sentimos identificados. Dice así:

Quise ser pinareño y cubano.

Cuando Dios le encargara a sus ángeles,

me escoltasen a la Tierra

por el vientre absoluto de mi madre;

tuve la certeza que amaría por siempre,

el sueño de nacer en esta isla.

No obstante a que aguardase las 42 semanas,

deshaciendo las brumas de las predicciones

en el manantial amniótico de la infravida.

Ese lago redondo u ovalado

cubierto de vapores y otros tegumentos,

distintos a las túnicas del hielo.

Membranas que se expanden o se magnetizan

apenas comenzamos a morir,

apenas aprendemos a estar solos.

No tenía conciencia de la plenitud geométrica.

El álgebra encriptado de los días y las noches.

Contrario a los pronósticos inteligentes,

los cuales osaron confundirse

ante el oscuro crucigrama de mi alumbramiento,

como yerran algunas jovencitas,

esa clave de acceso a su alcancía menstrual,

la caja fuerte de sus gestaciones,

o negra;

depende de su arcano más fecundo,

influyen los abonos naturales

y el conjuro trashumante.

Más allá del reloj detenido

en las horas posteriores a los 9 meses,

fui dado a luz pinareño y cubano.

Prueba es que no vine al mundo por cesárea.

Por más que me lleven los mares a otros puertos

y sirenas a otras playas,

y acertijos a otros paraísos:

con escalas en infiernos medievales,

limbos prehistóricos,

y otras patrias mendicantes del abismo.

Soy de aquí,

luzco la cruz del ahora.

Cuando venga esa dama vestida de blanco o tal vez tornasol,

o quién sabe si vendrá desnuda

la señora que tiene a su cargo,

ese censo temible al resumen de la vida.

Cuando llegue el instante de decir:

qué bueno o cuán malo,

se nos va.

Sin importarles cuánto a cada segundo nos estamos yendo

al otro lado de las cosas,

y las gentes que no aceptan despedidas.

Tendrán que apuntar en sus actas de objetos,

milagros y seres humanos.

Dos amantes predilectas:

Cuba,

Pinar del Río.

Ínsula boyante en los confines,

de una tierra que adora sus palmas ungidas.

Esplendor de un Agosto implacable

bajo un árbol de flores violetas,

ave que vuela encantada contra la corriente.

Presentación en la Universidad de Miami el 1ro de noviembre

“Apuntes para una Historia de Pinar del Río” es un pequeño aporte de los hijos de la más occidental de la provincias cubanas, una prueba fehaciente del carácter noble, la iniciativa creadora y los altos ideales de los pinareños y un ejemplo de cuánto se puede hacer por el rescate de nuestras raíces, la defensa de nuestra identidad y la reconstrucción de Cuba desde la sociedad civil.

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Yoandy Izquierdo Toledo. (Pinar del Río, 1987).

Editor del libro

Licenciado en Microbiología.

Colabora como editor en Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana