En tales condiciones los
periodos de precios relativamente bajos de los alimentos parecen haber
terminado para beneficio de los países exportadores de los variados productos
agraciados con esta coyuntura y perjuicios riesgosos para aquellos que dependen
altamente de compras en el exterior para poder, con dificultades, alimentar al
pueblo, que es el caso de Cuba.
En este contexto, bien poco
valen las lamentaciones reiteradamente aparecidas en la prensa oficial. Más
utilidad tendría la toma de medidas racionales para aumentar la producción
interna agropecuaria, dirigidas a liberar las constreñidas fuerzas productivas
y facilitar el adecuado uso de las importantes potencialidades humanas y
materiales, ociosas por tanto tiempo en la campiña cubana.
En consecuencia, resultan
alentadores los pronunciamientos del Sr. Orlando Lugo Fontes, vicepresidente
del Consejo de Estado y presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) de que se
efectuará la entrega masiva de tierras a quienes deseen cultivarlas, aunque no
se han aclarado las modalidades. En principio parece que las áreas se darán en
usufructo y deberían otorgarse las garantías necesarias para la permanencia de
los agricultores beneficiados. También se requeriría que las extensiones
entregadas sean suficientes para la aplicación rentable de novedosas técnicas,
así como para el cuidado de los suelos mediante la rotación de los cultivos. No
sería beneficiosa la fragmentación de la superficie cultivable en pequeños minifundios, futuros obstáculos
para la producción moderna.
¿Noticias…
2?
Debe reconocerse que si esta
medida de entrega masiva de tierra se realizara en condiciones razonables y
quizás con vista a otorgar la propiedad de la tierra y el derecho de herencia,
podría provocar el auge de la producción agropecuaria en general para beneficio
de agricultores, pueblo y Estado. Como derivación de esta reestructuración
agraria podrían crearse apreciables excedentes exportables y además
contrarrestar la preocupante situación actual del mercado internacional de
alimentos, transformándose la actual coyuntura en un elemento positivo para la
economía cubana.
De todas formas habrá que
esperar los detalles de estas medidas para poder hacer un juicio exacto. No obstante, en principio parecen
esperanzadoras, si llegaran acompañadas de libertad para los agricultores para
cultivar y comercializar sus cosechas.
Al mismo tiempo, otra noticia
sobre la agricultura ha creado perspectivas favorables. Recientemente la Ministra de Inversiones
Extranjeras y Colaboración Económica, Marta Lomas, afirmó que el gobierno
estudia ampliar las inversiones extranjeras en la agricultura y desmantelar las
cooperativas campesinas ¨totalmente ineficientes¨ como parte de las medidas
para aumentar la producción de alimentos. Añadió que ¨estamos actualmente
estudiando algunas propuestas de negocios en la agricultura¨. Ciertamente, Cuba
necesita capital, mercados y tecnología para modernizar el sector agropecuario.
La tecnología avanzada es muy importante y debería priorizarse en las
negociaciones.
También hay que movilizar
fuentes internas de recursos financieros, mediante la creación de ágiles
organizaciones bancarias especializadas en el sector agropecuario, donde podría
activamente participar el estado con sus fondos, para ofrecerse préstamos y
otros servicios de forma competitiva a los hombres de campo.
Objetivamente, no existe contradicción
entre crear una sólida base de
productores nacionales de alimentos y la inversión extranjera. Por el
contrario, la participación foránea en nuestros campos, correctamente
seleccionada y sobre la base del respeto a nuestros intereses, podría incidir
en el incremento de la eficiencia y la productividad en la producción de caña de azúcar, arroz,
hortalizas, viandas, frutales, granos en general, leguminosas, plantas
oleaginosas, leche y carne. Incluso el procesamiento de la caña de azúcar
podría incluir la producción de etanol, que como ha demostrado Brasil es
compatible con la elaboración de azúcar
y de otros derivados del procesamiento
de esa formidable gramínea.
¿Noticias…
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Tampoco debe excluirse la
inversión extranjera en la comercialización de los productos agropecuarios,
junto a las empresas del gobierno y la iniciativa privada nacional. Compañías
en el mundo poseen cadenas de producción, que incluyen el procesamiento
industrial y la comercialización de alimentos desde la semilla hasta el
consumo, organizadas verticalmente. Son ejemplos de rentabilidad y de
excelentes artículos en sus ofertas. Cuba no tiene suficiente capital,
tecnología ni mercado, por lo cual deberá recurrir sin absurdos prejuicios a
racionales dosis de participación extranjera sobre bases justas. Asimismo,
siempre que sea posible, deben promoverse vínculos directos entre los
productores agropecuarios y los grandes consumidores, como pueden ser las
cadenas turísticas nacionales y extranjeras, para evitar intermediarios innecesarios
que aumentan los costos y demoran la entrega de los productos, con efectos
nocivos sobre la calidad de la oferta al consumidor por tratarse de artículos
delicados y perecederos.
La Habana, 21
de abril de 2008
Oscar Espinosa Chepe
(Cienfuegos, 1940)
Economista y Periodista Independiente. Miembro de la Asociación para el
Estudio de la Economía
Cubana (ASCE)
Fue Consejero en la
Oficina del Primer Ministro. Jefe de departamentos en la Junta Central de
Planificación, en el INRA y en el CECE. Especialista en comercio exterior del
Banco Nacional de Cuba y diplomático en Belgrado.
Es uno de los 75 de la Primavera de 2003.
Reside en La
Habana.
Cubano exiliado
Escrito por: David Sierra-Bolet () on 16-08-2008 14:51