|
Por Reinaldo Escobar
Cualquier familia tiene dos tipos de divergencias, las que mantiene con sus vecinos y las que ocurren dentro de los muros de la casa. En los casos externos se cuentan el que molesta con la música muy alta, el que tiene a su perro suelto en el pasillo, el que pide cosas que no devuelve, el que se mete en lo que no le importa.
Hacia el interior tenemos al marido machista que golpea a la esposa, al padre autoritario que reprime a los hijos, al pariente conflictivo que vive como un parásito.
Suele ocurrir que los problemas internos provocan desacuerdos con los vecinos y también que las desavenencias con la gente del barrio, la cuadra o el edificio no son evaluadas de la misma forma por todos los integrantes de una familia. |
|